domingo, 29 de septiembre de 2013

ALESSO BALDOVINETTI, La Virgen y el Niño (h. 1460 - 1465)


ALESSO BALDOVINETTI 
Florencia, 14 de octubre de 1427 - Florencia, 29 de agosto de 1499

La Virgen y el Niño (h. 1460 - 1465) 
Tabla. 106 x 75 cm 
Adquirido en 1898 con la ayuda de la Sociedad de Amigos del Louvre 
Louvre, París 


La atribución de esta Virgen fue objeto de conjeturas durante mucho tiempo, y si los historiadores del arte coinciden en situarla hacia mediados del Quattrocento, algunos ven en ella una obra de juventud de Piero della Francesca. Una confusión que se explica porque Baldovinetti, como aquél, fue durante un tiempo discípulo de Domenico Veneziano que les enseñó el gusto por los colores llamativos y los grandes paisajes. 
El que ocupa el fondo posee aquí una sorprendente profundidad además de que su esmerada ejecución permite ver un camino, un río y edificios envueltos en una atmósfera campestre realista. El rostro de la Virgen expresa un suave fervor mientras contempla al Niño en la balaustrada. Refinada y luminosa, esta obra es representativa de la pintura floren- tina de mediados del siglo XV.

PISANELLO, Retrato de una joven princesa (h. 1435)


PISANELLO 

Antonio di Puccio Pisano o Antonio di Puccio da Cereto
Erróneamente llamado Vittore Pisano por Giorgio Vasari
Pisa, h. 1395 - Nápoles, 1455 ¿?

Retrato de una joven princesa (h. 1435) 
Tabla. 43 x 30 cm 
Adquirido en 1893. Louvre, París. 


Sin lugar a dudas, fue Pisanello, pintor solicitado por las cortes más refinadas de Italia, quien realizó este retrato en Ferrara donde había sido acogido por la familia d'Este. El perfil, de gran pureza, parece el de una medalla. 
En esa ciudad, la tradición de efigies grabadas era muy antigua por lo que el pintor se inició en el arte medallista que continuaría después con mucho éxito. El fondo de la tabla está constelado de flores y mariposas que sugieren simbólicamente la juventud de la modelo, que lleva una ramita de enebro en el hombro izquierdo y, en la sobremanga, el emblema de la familia d'Este: un cántaro.

GIOVANNI BELLINI, Cristo bendiciendo (h. 1465)


GIOVANNI BELLINI
También conocido por su apodo Giambellino
Venecia, h. 1433 - 1516

Cristo bendiciendo (h. 1465) 
Óleo sobre tabla. S8 x 46 cm 
Adquirido en 1912. Louvre, París. 


Este Cristo resucitado, con el rostro marcado por los estigmas de la pasión y hundido por el dolor, se yergue en un cielo nuboso y bendice a la humanidad a la que concede su perdón misericordioso. En la mano izquierda lleva el Libro destinado a sus discípulos, que conservará su palabra. 
Probablemente, Giovanni Bellini ofreció esta obra desgarradora al convento San Estéfano de Venecia, su ciudad natal, donde su padre Jacopo tenía su taller.

PIERO DELLA FRANCESCA, Retrato de Segismundo Malatesta (h. 1450)


PIERO DELLA FRANCESCA 
Piero di Benedetto dei Franceschi; llamado también Pietro Borghese
Borgo del Santo Sepolcro, h. 1416 - 1492

Retrato de Segismundo Malatesta (h. 1450) 
Tabla. 44 x 34 cm 
Adquirido en 1978. Louvre, París.


Este retrato es e! único cuadro de Piero della Francesca conservado en Francia. El pintor de Umbría, al que se considera como una de las figuras más importantes de! siglo XV, en particular por sus hallazgos en perspectiva geométrica, debemos dos tratados sobre pintura y matemáticas. El modelo, Segismundo Malatesta, señor de Rimini, fue uno de los más célebres condottieri de su época. 
Este poderoso personaje, representado aquí con resuelto perfil, aparece también como humanista, protector de eruditos y constructor. La composición rigurosa, la clara articulación de los volúmenes en e! espacio y la sutil utilización de la luz son representativas de la nueva visión aportada por Piero della Francesca, que parece haber conocido ejemplos de la pintura flamenca, presentes en esa época en Italia.

PIERO DELLA FRANCESCA, Federico de Montefeltro y Battista Sforza (1465 - después de 1472)






PIERO DELLA FRANCESCA 
Piero di Benedetto dei Franceschi; llamado también Pietro Borghese
Borgo del Santo Sepolcro, h. 1416 - 1492

Federico de Montefeltro y Battista Sforza (1465 - después de 1472)
Óleo sobre tabla. 47 x 33cm cada batiente.
Gallería degli Uffizi, Florencia.


Piero della Francesca nació entre 1410 y 1420 en Borgo San Sepolcro, cerca de Perugia, y murió en el mismo lugar en 1492. Se quedó ciego los últimos cinco años de su vida y un lazarillo le llevaba de la mano a través de las calles de esta pequeña localidad de Umbría, Después de una época juvenil de formación en contacto con varios maestros sieneses, entró en relación con la corte de Urbino hacia 1445. El entonces duque de Urbino, Federico de Montefeltro, un viejo condotiero más o menos bandido, gobernaba sus estados como un príncipe ilustrado amante de las artes y las letras. El fue quien encargó el palacio de Urbino a Luciano Laurana, como hemos explicado ya en otro capítulo, y quien llamó también a Paolo Uccello, Piero della Francesca y Melozzo da Forli; además coleccionaba medallas y estatuas antiguas, y el propio Alberti pensó en dedicarle su "Tratado de Arquitectura", A esta época pertenece el primer grupo de las obras de Piero: el Políptico de la Virgen de la Misericordia, el Bautismo de Cristo (hoy en la National Gallery de Londres) y la Flagelación de Cristo, La primera de ellas le fue encargada por la Cofradía de la Misericordia de Borgo San Sepolcro y es probablemente la más antigua de las obras conservadas del artista, aunque reúne ya las que serán sus características esenciales: una dignidad y una calma impresionantes que derivan de una monumental colocación de las figuras en el espacio. La Virgen de la Misericordia, protegiendo bajo su manto a los devotos, reproduce un gesto usual en la iconografía del gótico internacional (tienen composiciones análogas el provenzal Enguerrand Charonton y el catalán Bernat Martorell), pero en Piero esta Virgen silenciosa, de una majestuosidad campesina, irradia sobre sus adoradores una paz admirable, llena de inefable seguridad. La Flagelación de Cristo, conservada aún hoy en Urbino, aparece como un fantástico ejercicio de perspectiva que utiliza elementos de la arquitectura de Alberti (no en vano Alberti, el gran arquitecto, había escrito unos años antes su "Tratado de la Pintura" en el que explica y divulga el gran invento geométrico de Brunelleschi). Pero aquí, Piero sitúa en el espacio cristalino definido por las columnas, los arquitrabes y el mosaico del suelo, unos personajes típicamente suyos, en los que ha reprimido su instinto apasionado, su amargura y su violencia para que queden sólo como monumentos llenos de dignidad en un espacio increíblemente sereno.

Pueden fecharse en torno a 1465, durante la estancia del pintor en Urbino. Piero estuvo en contacto con el arte umbro y el sienés, pasando después a Florencia, donde fue alumno de Domenico Veneziano. En esta ciudad adquirió los principios de la perspectiva creando una síntesis entre la forma y el color, con ciertos toques luminosos de gusto flamenco. Sus pinturas dejan traslucir una visión abstracta, estática y profundamente interior de la vida. 
La mejor expresión de esta visión son los retratos de los duques de Urbino, Federico y Battista. Llama poderosamente la atención luminosidad del paisaje, inmerso en una transparente atmósfera, en la que el agua y cielo son casi líquidos. En medio se yergue, sólidamente recortado como una arquitectura, el busto del duque con su perfil en plena forma plástica revestida de color rojo. Por otro lado, el rostro pálido y delicado de Battista se recorta sobre el cielo, como una abstracción de la forma humana, concretada por el contraste de los detalles. Las perlas, el tocado, realizados con gusto flamenco, acentúan la femineidad abstracta de la duquesa. 
En la parte posterior de los retratos se han pintado los correspondientes triunfos con recuerdo petrarquesco. En el de la duquesa -que aquí se reproduce-, los caballos blancos y los unicornios llevan los carros cargados de honor y de virtudes sobre el fondo limpio del paisaje, velado por la niebla y la luz. Aquél parece una abstracción, como si los objetos se hubieran paralizado, ante el paso de las carrozas triunfales de los duques de Urbino. 
Kenneth Clark escribió: "Es la obra más mozartiana de Piero, en la que cada centímetro de la pintura constituye un goce para los ojos, y algunos paisajes están ejecutados con un toque de piedra preciosa no igualado por nadie salvo, acaso, por Watteau".

PIERO DELLA FRANCESCA, Resurrección de Cristo (1450-1463)

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PIERO DELLA FRANCESCA 
Piero di Benedetto dei Franceschi; llamado también Pietro Borghese
Borgo del Santo Sepolcro, h. 1416 - 1492

Resurrección de Cristo (1450 - 1463) 
Fresco. 225 x 200 cm 
Pinacoteca Comunal, Sansepolcro. 



El motivo del Cristo-lapis, metáfora de la piedra filosofal y de la unión armónica de las polaridades opuestas que regulan lo real, es uno de los temas más fascinantes y sagrados del simbolismo hermético. La función redentora del Salvador es equiparada a la de la piedra de los filósofos, capaz de transmutar los metales viles en oro y liberar de adhesiones corpóreas el espíritu vital que impregna todas las sustancias del universo.
El paralelismo entre la figura de Cristo y el lapis deriva de una serie de afinidades entre la biografía de Jesús y las vicisitudes del mercurio y el azufre durante el magisterio. Según Gratheus, alquimista medieval a quien se debe el origen de la metáfora cristológica, el nacimiento milagroso, sufrimiento, muerte y resurrección del hijo de Dios sirven para ejemplificar las fases del martirio del mercurio (separación del espíritu mercurial del cuerpo físico del metal) y de la fijación del azufre.

A un nivel interpretativo más profundo, la doble naturaleza (humana y divina) de Cristo sirve para expresar la duplicidad del mercurio, síntesis perfecta de pureza (los metales nobles) y de imperfección (los metales viles) como contrapartida. El Cristo-lapis también es una metáfora del logos (la razón) inmanente a la materia, la chispa divina que desencadena el magisterio alquímico y cualquier proceso iniciativo y creativo. Cristo-lapis figura en episodios de la vida de Cristo, o en los motivos de la Virgo gravida y de la Virgo lactans. La lectura en clave alquímica de Jesús durmiendo en el regazo de la Virgen es controvertida. Apareció durante el siglo XIII en el De lapide philosophorum de Arnau de Vilanova, y en la segunda mitad del XIV se consolidó como exemplum retórico en la obra de Gratheus. Describe el procedimiento alquímico mediante analogías con la historia sagrada.
Otras definiciones son Mercurio de los filósofos, piedra filosofal, lagos, niño filosófico; Anthropos, hombre universal, hombre-microcosmos, segundo Adán, Mercurio, Tot. Las fases alquímicas y símbolos relacionados son: Cruz griega, cuatro elementos, cuatro evangelistas. Uno de los topoi de la iconografía alquímica a partir del siglo XVl, tras su incorporación al Rosarium philosophorum Libro de la santa.

sábado, 28 de septiembre de 2013

DOMENICO VENEZIANO, Retablo de Santa Lucía de los Magnoli (1445-47)













DOMENICO VENEZIANO
Domenico di Bartolomeo da Venezia 
Venecia?, c.1400 - Florencia, 1461

Retablo de Santa Lucía de los Magnoli (1445-47)
Fresco transferido sobre tabla. 209 x 213 cm
Galleria degli Uffizi, Florencia. 


La obra está firmada y puede fecharse hacia 1445. Es la única obra documentada del casi desconocido maestro de Piero della Francesca. El nombre de "veneziano" indica sólo el origen del autor, ya que su actividad se centró en Florencia. 
La estructuración de la escena recuerda la tradición sienesa, pero las preocupaciones por la perspectiva demuestran el contacto del autor con lo florentino, y en especial con Masolino. Las figuras de la Virgen y de los santos, perfectamente distribuidas en el plano, no presentan grandes contrastes plásticos dentro de su grave solemnidad. Los colores son suaves, con iluminación verdadera y entonación flamenca. Una lírica ternura se difunde en esta obra, donde a veces brilla un color, como en el calzado de santa Lucía, en el libro de san Francisco o en el manto del rudo Bautista. Esta presencia de matices más sutiles y emocionados se repite también en las escenas de la predela, dispersa entre museos y colecciones de Washington, Cambridge y Berlín.
Domenico di Bartolomeo da Venezia (Venecia?, c.1400 - Florencia, 1461)